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sábado, 2 de agosto de 2014

Una buena alimentación para adultos mayores



Una buena alimentación para adultos mayores

Fuente: Salud180.com

Una buena alimentación es fundamental en cada una de las etapas de nuestra vida desde la infancia hasta la vejez. Los aspectos básicos de una dieta son los mismos a lo largo de nuestra vida, pero las necesidades nutricionales individuales cambian a medida que vamos envejeciendo. Además, la correcta absorción de los alimentos puede verse afectada por alguna enfermedad.

Los adultos mayores necesitan los mismos nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales) que los jóvenes, pero en cantidades diferentes. Algunos pueden ser más necesarios que otros. Además, para los adultos mayores la fibra es esencial para mejorar la digestión y evitar el estreñimiento.

Conforme envejecemos, requerimos menos energía (calorías) que cuando éramos jóvenes. Esto se debe a que los procesos naturales del organismo requieren menor energía cuando disminuye la actividad física y hay una menor masa muscular.

Aunque los requerimientos calóricos varían de acuerdo a la edad y al nivel de actividad, un adulto mayor requiere alrededor de mil 600 calorías diariamente. Éstas deben elegirse cuidadosamente procurando que aporten los nutrientes necesarios. La recomendación es dividir las mil 600 calorías en porciones de cada uno de los grupos incluidos en la pirámide nutricional:

  • Pan y cereales: seis porciones
  • Vegetales: tres porciones
  •  Frutas: dos porciones
  •  Leche y sus derivados: dos porciones
  •  Proteína: dos porciones
  • Grasas: Usar con moderación


En tanto, los adultos mayores necesitan incluir dos porciones o 90 gramos de proteína diariamente en su dieta. Algunas opciones son carne, pollo, pescado y si éstos resultan difíciles de masticar puede suplirlos por huevos o frijoles.
Además, en la medida que vamos envejeciendo, aumentan nuestros requerimientos de calcio. Para mantener la masa ósea y reducir el riesgo de osteoporosis las recomendaciones de calcio deben incrementarse en un 20%.
Tanto los hombres como las mujeres mayores de 50 años deben consumir al menos mil 200 mg. de calcio al día. La leche y sus derivados (queso, crema, yogurt) son las mejores fuentes de calcio, al igual que los vegetales de hoja verde y las sardinas.
Nunca es demasiado tarde para consumir más calcio, aunque también es necesario consumir suficiente vitamina D para poder absorberlo y realizar al menos 30 minutos de ejercicio diariamente.

La deficiencia de hierro es un problema común a medida que envejecemos y esto por lo general provoca anemia, cuyos síntomas son debilidad, fatiga y deterioro de la salud. La vitamina C, contenida en frutos cítricos, ayuda a nuestro organismo a absorber el hierro de los alimentos que lo contienen. Además es un excelente antioxidante lo contribuye a retrasar el proceso de deterioro del organismo.

Los expertos recomiendan el consumo diario de entre 20 y 35 gramos de fibra (para un adulto) para mejorar el movimiento del tubo digestivo, moderar los cambios de azúcar y de colesterol en la sangre que se producen después de las comidas e incrementar la eliminación de las sustancias cancerígenas producidas por las bacterias en el intestino grueso. Se encuentra principalmente en los granos enteros, algunas frutas y verduras.

La vitamina A contenida en vegetales de hoja verde y los de color amarillo y naranja, ayuda a los ojos a adaptarse a una luz tenue, protege nuestra piel, así como otros tejidos.

El ácido fólico participa en la formación de glóbulos rojos y su carencia puede provocar anemia. Lo contienen los vegetales de hoja verde, algunas frutas, los frijoles y los productos de grano enriquecidos.

La vitamina B12 participa con los folatos en la elaboración de glóbulos rojos; la ausencia de ésta provoca anemia y en algunos casos se le relaciona con problemas neurológicos. La carne, el pescado, el pollo los huevos y los productos lácteos son una buena fuente.

El zinc ayuda al organismo a combatir infecciones y a reparar los tejidos enfermos. Sus principales fuentes son: carne, mariscos, productos de grano y la leche.

Los adultos mayores necesitan tomar abundantes líquidos: de 8 a 12 tazas por día. Algunos alimentos proveen líquidos, pero aun así es necesario tomar todo tipo de bebidas, jugos, leche, sopa, té o café, que pueden incluir además otras sustancias nutritivas, sin olvidar la mejor opción que es el agua pura.

Cada persona es diferente, por lo que es recomendable consultar con el médico cuáles son sus requerimientos alimenticios para su caso en particular tomando en cuenta su edad, estado de salud y la actividad que realiza diariamente.

El Amor después de los 65 años



El Amor después de los 65 años

La capacidad de amar y la capacidad de ser amados son las dos condiciones básicas de la calidad de vida del adulto mayor.

Las estadísticas son muy claras, y establece que la mujer enviuda con mayor frecuencia que el varón, lo que implica que tanto en términos absolutos como relativos, hay más mujeres adultas mayores en estado de viudez que varones. Y estos últimos se casan rápidamente, pareciera que toleran menos la viudez que las mujeres, además de tener una oferta mayor para componer una nueva pareja. Los Clubes de mayores suelen ser un ejemplo claro: la participación femenina es todavía mayor que 4 a 1 y suele llegar a cifras como de 30 a 1 y 50 a 1.

Por tanto, en el amor otoñal (en las personas adultas mayores) pueden darse situaciones muy variadas, ya que hay una radical diferencia entre un adulto mayor y otro, si está casado o viudo o divorciado o separado o soltero. El amor entre adultos mayores, comprende tantas variables posibles como en la juventud, pero señalaremos algunas variables típicas de esta época de la vida:

El enamoramiento en la tercera edad

Los cambios que produce el enamoramiento en una persona pueden obedecer a la presencia de sustancias químicas.

Del varón y la mujer adultos mayores se espera sensatez, mesura, realismo, serenidad, de acuerdo a los estereotipos vigentes en todas las épocas. Por tanto, el adulto mayor no tiene permiso para enamorarse, según sus hijos, nietos y amigos, y según la sociedad. Enamorarse estaría fuera de lugar. Esta fuerte tradición cultural se ha modificado, por suerte. Ha desaparecido la gerontofilia como desviación sexual, así como la sospecha de que todo anciano varón sobre todo, es más proclive a las parafilias y abusos de niños. Se reconoce que hay adultos mayores de ambos sexos, atractivos, seductores, amables.

Los amores secretos y unipolares, unilaterales, no son raros sin embargo, a esta edad, y suelen llenar los días y las fantasías de las personas mayores, que pueden transformar en amistades sus amores inconfesos o imposibles. Porque su amor heterosexual se deposita sobre una persona casada o comprometida.

Los matrimonios que sobreviven

Aunque parezca mentira, en los albores del siglo XXI hay personas que se han casado una sola vez y siguen juntos luego de 30, 40, 50 y más años de matrimonio.

De alguna manera, el amor otoñal en cada tipo de las parejas mencionadas adquiere formas diversas: más afectuosa, más amistosa, más sexual, más tierna, más refinada, más espaciada, más profunda, más romántica. Pero por sobre todas las cosas, aunque pueda parecer insípido, el amor otoñal es realista, acepta las arrugas del otro, la sordera, las pequeñas manías, las depresiones peculiares, los gustos y preferencias, así como el manejo del dinero cada vez más restrictivo, incluso las infidelidades del pasado son finalmente elaboradas cuando existieron.

Según estadísticas, 50% de las parejas que no son interrumpidas por la viudez, envejecen juntas sin problemas. La otra mitad convive en medio de un infierno pequeño, mediano o grande, con diversos grados de separación y divorcio, bajo el mismo o diferente techo. Una crisis matrimonial frecuente es la provocada por el llamado 'nido vacío' cuando los hijos ya adultos se van de la casa para formar un nuevo hogar, casados, unidos o por independizarse.
 La nueva realidad es la situación del "nido relleno", cuando los hijos divorciados, separados o incapaces de financiar su independencia, vuelven al hogar paterno que ya se reorganizó para procesar la ausencia de hijos, y ahora debe reestructurarse, no solo social sino económicamente, lo que no es poco.

Sexualidad en la tercera edad

Por último, la sexualidad de la pareja otoñal puede expresase en toda su plenitud. Hay nuevos paradigmas para el amor y la sexualidad del adulto mayor.

En el aspecto sexual la mujer ha logrado su orgasmo gracias a los conocimientos de sus zonas erógenas y las técnicas de estimulación y autoestimulación, que pueden ser compartidas con sus parejas jóvenes o viejas, nuevas o antiguas. Además de la sustitución hormonal y los geles lubricantes, la mujer madura debe conservar, recuperar o desarrollar su poder de seducción como una cualidad social más. Y muchas lo han hecho siempre. Son las adultas mayores del grupo que se casan una y otra vez, cuando sus maridos abandonan este mundo. En los grupos de adultos mayores se sabe quienes son: "se casan siempre las mismas", se quejan con envidia las mujeres mayores más tímidas.

Los varones pasaron de los 'brebajes del amor' y el rejuvenecimiento que cazaba incautos con pretensiones mayores a sus fuerzas, a las hormonas que eran eficaces sólo en caso de climaterio masculino comprobado, pasando por nutrientes y estimulantes generales, las prótesis peneanas cada vez más sofisticadas y aun vigentes para algunos casos de disfunción eréctil irreversible, hasta el citrato del sildenafil, la pastilla azul que en dos años cambió la cara de los desahuciados sexuales, para recuperar el falo rígido y llegamos al clorhidrato de apomorfina que facilita el ya establecido reflejo erectivo por estimulación directa del glande, eficaz en todas las edades, pero específica de las parejas adultas mayores desde hace décadas.

Fuente: Síntesis publicada en salud180.com del artículo "Amor otoñal", publicado en Red Latinoamericana de Gerontología, escrito por el Dr. Andrés Flores Colombino; Médico especialista en Psiquiatría, Geriatría-Gerontología y Sexología Clínica. Miembro del Consejo Asesor y del Comité Científico de la Asociación Mundial de Sexología (WAS). Vicepresidente 2º del Comité Ejecutivo de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y educación sexual (FLASSES).