lunes, 2 de marzo de 2015

Mujeres: jefas de familia en los hogares mexicanos



Aumenta en nuestro país el número de mujeres que asumen la jefatura de sus hogares. Ellas no sólo trabajan dentro de casa sino que generalmente se desempeñan en el sector informal de trabajo para manetenerse o mantener a su familia. 

En México, 25 de cada 100 hogares tiene jefatura femenina. Ellas, solteras, separadas, divorciadas o viudas, deben incorporarse, en su mayoría, al sector informal del mercado laboral, que ocupa a más del 60 por ciento de los trabajadores en el país.

Cada día, desempeñan una doble jornada de trabajo, al ser las proveedoras principales o únicas de los gastos de la casa, estar a cargo del mantenimiento y limpieza de la vivienda, y el cuidado de niños y adultos mayores, entre otras tareas.

Son marginadas socialmente. Están catalogadas de manera despectiva, al no ajustarse al estereotipo tradicional de que una mujer, para realizarse, debe casarse y sólo dedicarse a sus hijos, esposo y casa, aseguróJulia del Carmen Chávez Carapia, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, con motivo del Día de las Madres.

Las mujeres representan el 25 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) del país. En los últimos años, han asumido estas responsabilidades más jóvenes, subrayó la también coordinadora del Centro de Estudios de la Mujer de la ENTS.

Según cifras oficiales, 63 de cada 100 hogares con jefatura femenina son encabezados por mujeres de entre 30 y 59 años; 9.5 por ciento, de 12 y 29 años, y el 26.9 por ciento, por féminas mayores de 60 años.

Las proveedoras suman a sus jornadas laborales el tiempo dedicado a tareas domésticas que, en promedio, les requieren 42 horas por semana. En México, el año pasado 97 por ciento de ellas realizaron trabajo del hogar, refirió.

Mujeres jefas de familia

En el 2000, 18.9 por ciento de los hogares tenía jefatura femenina, proporción que ha aumentado al 25 por ciento, y la cifra crece.

Esto se explica, en parte, por el aumento de los divorcios en el país. Al no contar con recursos suficientes para solventar los gastos, tienen que incorporarse al mercado laboral, explicó.

En el sector formal, la mayoría se inserta en plazas dedicadas a prestar distintos servicios. Aún con estudios profesionales, son contratadas en los puestos con menores ingresos, pese a que por ley deben ganar lo mismo que un hombre al desempeñar las mismas tareas.

Ante la falta de oportunidades, se incorporan al sector informal, tanto al comercio ambulante como a la venta de alimentos. Para sostener a sus familias, colocan puestos de tamales, quesadillas, elotes y otros productos, incluso en la entrada de sus casas, o se dedican a las ventas por catálogo de mercancías.

La experta subrayó que, en todos los hogares, las trabajadoras dedican la totalidad de sus ingresos a los gastos de la familia y sólo en casos extremos los utiliza en cuestiones personales.


Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México

Estructura de las familias mexicanas ha cambiado



Antes eran numerosas y se extendían horizontalmente, las personas tenían muchos parientes de su misma generación; ahora, se vuelven verticales, tienen un promedio de dos hijos y, por consiguiente, hay menos parientes de la misma generación

“La forma familiar predominante en México es la nuclear, conformada por el padre y/o la madre e hijos, o por parejas sin descendencia”. No obstante, en los últimos 30 años la cantidad de éstas ha disminuido levemente, dijo Cecilia Rabell Romero, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

La experta refirió que en 1976 este tipo de familia constituía el 71 por ciento del total; en 2005, el 66 por ciento (según datos de la Encuesta Nacional de Dinámicas Familiares –ENDIFAM- 2005, elaborada por el IIS y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia), y en 2008, el 65 por ciento (de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población).

Por otro lado, una cuarta parte de las familias del país no son nucleares, sino extensas o compuestas, integradas por uno o ambos progenitores, con o sin vástagos (núcleo de reproducción), así como por parientes (abuelos, tíos y sobrinos, entre otros). “Su alta prevalencia se debe a que los vínculos familiares son muy fuertes en la sociedad mexicana”, explicó la investigadora.

En cambio, las denominadas unipersonales (una sola persona) son poco frecuentes en la nación. En 1987, constituían el cuatro por ciento del total; en 2005, el seis por ciento, y en 2008, casi nueve por ciento. Aunque se ha incrementado, el porcentaje aún es muy pequeño si se compara con el que registran varias sociedades europeas, resaltó.

Jefatura familiar


Por tradición, los jefes de familia en el país son los hombres, aunque la proporción de las encabezadas por mujeres va en aumento. Un indicador de este cambio y de cómo se percibe fue la respuesta a la pregunta de quién es el jefe en este hogar, en la ENDIFAM 2005.

Cada una fue analizada por el investigador Carlos Javier Echarri: si respondían los varones, el porcentaje de los encabezados por mujeres fue de 12 por ciento, pero si contestaban ellas, fue de 17 por ciento.

“El aumento en la proporción se debe a que cada vez hay más mujeres divorciadas, separadas o viudas”, explicó Rabell Romero.

Control de la natalidad


Otro factor que ha marcado cambios es la expansión del control de la natalidad, que ha permitido que las parejas (en especial las mujeres, que habitualmente se encargan de la crianza de los vástagos) puedanplanificar y decidir cuántos hijos tener (en 1976, ellas consideraban que el número ideal era de cinco; en 1995, el promedio descendió a dos y medio).

Además, con el uso de anticonceptivos se modificó el concepto de maternidad y el papel del género femenino en la sociedad. En 1976, 30 por ciento de las mujeres en edad fértil (entre los 15 y 49 años) usaban algún medio de control natal; en 1995, la cifra avanzó al 66 por ciento, y en 2006, al 71 por ciento”, añadió.

En consecuencia, al disminuir la fecundidad en las familias (en la década de los 70, el promedio de hijos era de siete u ocho, aunque había hogares con 12 ó 15; en 2010, es de 1.7 hijos nacidos vivos), se ha dado un proceso de envejecimiento de la población.

“Antes eran numerosas y se extendían horizontalmente: las personas tenían muchos parientes de su misma generación (hermanos, primos y cuñados), y los padres y abuelos no vivían tanto; ahora, se vuelven verticales: tienen en promedio dos descendientes y, por consiguiente, hay menos parientes de la misma generación, y padres y abuelos tienen más tiempo de sobrevida.

“Asimismo, el hecho de que las mujeres tengan menos hijos afecta prácticamente todas las formas de convivencia familiar. Ahora, hay abuelos relativamente jóvenes, más activos, incluso bisabuelos”,
 apuntó.

Niños y escuela

Por lo que se refiere a la relación de las familias mexicanas con la escuela, en 1960 sólo 12 por ciento de los niños terminaban la primaria, la mayoría cursaban uno o dos años. Ahora, según el censo de 2010, el 90 por ciento acude a las aulas y concluyen ese nivel.

“En 1960, la mayor parte de los pequeños vivían en zonas rurales y empezaban a laborar a los ocho o nueve años. La infancia –el periodo en el que los padres cuidan y proveen de lo necesario a los hijos– era entonces muy corta. Ahora, en la medida en que la asistencia a clases se ha institucionalizado, los vástagos son dependientes por un periodo más largo, hasta los 25 años o, en algunos casos, más”
, resaltó.

En 1930, sólo 6.5 por ciento de las mexicanas tenían un trabajo remunerado; en 1995, el 35 por ciento había ingresado al mercado laboral; hoy en día, la cifra es de 42 por ciento.

“Ahora se pasa, de manera progresiva y lenta, de un modelo de familia tradicional-jerárquica, a uno en que las relaciones entre sus miembros son más igualitarias, y que podemos llamar relacional”
, concluyó Rabell Romero.



Fuente: Con información de la UNAM

6 pasos para evitar la diabetes gestacional



Cuando te embarazas, tu cuerpo necesita más insulina para mantener el nivel correcto de azúcar de la sangre. Durante esta etapa, tu cuerpo produce más, pero si no es suficiente, el azúcar en la sangre se eleva y puedes desarrollar diabetes gestacional.

Aunque generalmente el azúcar vuelve a su nivel normal después del parto, lo ideal es prevenir esta situación para evitar complicaciones en tu salud y en la de tu bebé:

1. La principal forma para impedirla es llevar el control de peso y una dieta equilibrada (evita refrescos y comidas rápidas) antes de tu embarazo

2. Realiza, al menos una vez al año, una evaluación general de salud para cuidar tus niveles de azúcar y revisar tu peso

3. Si lo estás planeando, evita embarazarte si tienes sobrepeso u obesidad porque aumenta las posibilidades desarrollarla. Ve con un nutriólogo que te ayude a recuperar tu peso ideal y sigue con tus planes para ser mamá

4. Muchas mujeres todavía creen que es necesario aumentar excesivamente su dieta durante todo el embarazo, por eso debes pedir a tu médico que te explique cómo controlar tu alimentación para que tu peso se incremente dentro del límite adecuado

5. Haz ejercicio físico moderado. La actividad que elijas no debe ser difícil; caminar y nadar son muy útiles, lo importante es levantarte y ponerte en movimiento

6. ¡Nunca salgas sin desayunar! Comenzar el día con un desayuno equilibrado te ayuda a controlar mejor tus niveles de glucosa en la sangre



Durante tu embarazo realiza pruebas prenatales entre las semanas 24 y 28 para detectar alguna complicación de forma temprana.

Fuente: http://www.bbmundo.com/embarazo/salud-embarazo/6-pasos-para-evitar-la-diabetes-gestacional/

10 Consejos para ayudarlo a dejar el pañal



Enseñar a tu hijo a usar la bacinica o el adaptador en el baño no tiene por qué ser misión imposible. Te damos 10 tips para que lo logren juntos en menos tiempo del que imaginas:

1.  Empieza a “entrenarlo” el primer y segundo día por las mañanas y las tardes en casa. Déjalo jugar, comer y beber de modo normal pero cada 15 minutos llévalo a su bacinica. Si salen de casa, ponle el pañal o calzón entrenador y al regresar de nuevo inicia la sesión. El tercero hazlo durante todo el día. Si salen de casa lleva la bacinica en el carro o llévalo a un baño público para que se familiarice con su nueva rutina.

2. Déjalo estar sin pañal. Al no tener puesto el pañal, cuando tenga ganas de hacer pipí tendrá que ir a algún lado, ¿cierto? ¡Y qué mejor que sea la bacinica! Cuando lo haya logrado, pídele que te acompañe al escusado para desechar el contenido. Dile que te ayude a tirar de la cadena y que mire como se “lo lleva el agua”. Al terminar, lávense las manos y dale un gran aplauso.

3. Decoren su bacinica. No hay nada mejor que sentirse cómodo y seguro al momento de hacer pipí. Junten varias estampas o calcomanías y adornen la bacinica. Su imaginación lo hará sentir seguro cuando la use.

4. Recuerda que los niños aprenden a diferente tiempo que las niñas (Y lo hacen de distinto modo también). Ellos aprenden a dejar el pañal entre los 2 y 4 años; ellas lo hacen un poco antes, así que no presiones o compares. Muchos pediatras sugieren que aunque sea niño lo enseñes a orinar sentado pues de cualquier forma tiene que aprender. Hacerlo de pie requiere coordinación de ojo-mano, así que cuando ya haya aprendido a no hacerse en el pañal, enséñale de pie.

5. Si eres mamá soltera pide ayuda. No, no es que dudamos que puedas decirle cómo, si no que para él será mucho más fácil saber hacer de pie por imitación. Pídele a su abuelo o tío que te ayuden, ¡con gusto lo harán!

6. Avísale a su maestra. Si va a la guardería, recuerda que la maestra no sólo cuida a tu hijo, sino a diez niños más. Coméntale personalmente que estás enseñándole a usar el baño para que ella tome nota y lo ayude. Si lo premias en casa con estampas, dale a la maestra un par para que ella lo haga también.

7. Lleva su bacinica a todas partes. La idea es que el entrenamiento sea constante y no requiera usar el pañal mientras lo enseñas. A muchos niños no les gusta la idea (de inicio) de hacer en baños públicos, por lo que llevar su bacinica le puede resultar más cómodo. ¡Pero no es necesario que la saques en el centro comercial! En el estacionamiento, por ejemplo, puede hacer sin mayor problema. Recuerda cargar toallas húmedas, papel de baño y ropa extra para cualquier emergencia.

8. Evita darle jugos o leche al menos una hora antes de dormir, y justo cuando vaya a la cama llévalo a su bacinica. Aunque en la noche le pongas pañal entrenador, haz que para él sea costumbre ir siempre al baño. Al levantarse, vuélvelo a sentar. ¡Que se vuelva rutina!
9. Compra libros sobre el tema. Siempre es bueno contar con cuentos ilustrados. Los niños de las historias son buenos ejemplos a seguir.



10. ¡No lo presiones! Y tampoco lo regañes cuando se haga en el calzón (o pañal entrenador). Mientras más lo hagas, será más difícil controlarse y le costará trabajo adaptarse.

Fuente: http://www.bbmundo.com/bebes/desarrollo/mama-ya-no-me-hago-en-el-panal/

08 Día Internacional de la Mujer

El Día Internacional de la Mujer es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de mujeres de a pie que ha jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.



21 de Marzo Natalicio de Benito Juárez

Famoso por su Carruaje Negro donde viajó hacia el Norte de México para instalar en Chihuahua la presidencia itinerante de nuestro país en los tiempos del Imperio de Maximiliano de Habsburgo y desde donde defendió la soberanía de nuestro país, negándose a cruzar la frontera para proteger su vida. Uno de los íconos de los inicios de los precursores de las leyes que formaron lo que hoy es la República Mexicana.


Infografía | Las Mujeres en México y del Mundo

Con  motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra cada 8 de Marzo, les dejamos esta infografía con los datos más relevantes de México y el Mundo para reflexionar sobre el papel que damos a la mujer en nuestra sociedad.

Promoción Marzo 2015 | Prepárate para el cambio estacional


viernes, 27 de febrero de 2015

17 Cosas que solo entenderás si tienes una enfermedad rara.

Algunas veces no es tan fabuloso ser uno en un millón.